
August 12, 2026
(Español abajo)
Every Risen Christ student has the potential to make a lasting impact, and thanks to the generosity of our donors, they are equipped with the education and values to become leaders in their communities.
One inspiring example is LaCora Bradford Kesti ‘02, now the Vice President of Community Impact at the Women’s Foundation of Minnesota, where she helps strengthen communities across the state through strategic grantmaking.
Looking back, LaCora credits Risen Christ with nurturing her passion for service and advocacy. Service was woven into her education, connecting what she learned in the classroom with opportunities to care for others and put her values into action. Through experiences like visiting the elderly and later serving as a companion in a nursing home, she began to understand how small acts of service can create meaningful change. These experiences helped shape her understanding of what it means to support others and advocate for a more just and compassionate community.
LaCora reflected on how those lessons continue to influence her work today:
“The support the staff gave us, and thinking about how we advocate for ourselves and how change can happen, has led to my career today,”
Risen Christ also met LaCora when she needed academic support. She remembers struggling with reading until a teacher took the time to make learning fun and build her confidence. LaCora shared,
“Sister Peggy really took the time to understand the ‘why’ and I won’t forget that… It’s meeting people where they’re at, and I really appreciated the educators meeting me where I was at to become a better reader.”
Today, LaCora’s work reflects the lessons she learned at Risen Christ—that leadership begins with service and that lasting change starts by investing in people. As she shared with our team:
“A donor’s gift is the spark, and the educators and students are the committed community that’s going to create lasting change.”
¡Conozca a nuestra inspiradora exalumna, LaCora!

12 de agosto de 2026
Todos los alumnos de Risen Christ tienen el potencial para dejar una huella duradera y, gracias a la generosidad de nuestros donantes, cuentan con la formación y los valores necesarios para convertirse en líderes de sus comunidades.
Un ejemplo inspirador es LaCora Bradford Kesti, de la promoción de 2002, que ahora es vicepresidenta de Impacto Comunitario en la Women ‘s Foundation of Minnesota, donde ayuda a fortalecer las comunidades de todo el estado mediante la concesión estratégica de subvenciones.
Al mirar atrás, LaCora reconoce que Risen Christ cultivó su pasión por el servicio y la defensa de causas. El servicio formaba parte integral de su educación, vinculando lo aprendido en el aula con oportunidades para cuidar de los demás y poner sus valores en práctica. A través de experiencias como visitar a personas mayores y, más tarde, acompañar a residentes en un hogar de ancianos, empezó a comprender cómo pequeños actos de servicio pueden generar cambios significativos. Estas vivencias ayudaron a moldear su concepto de lo que significa apoyar a los demás y abogar por una comunidad más justa y compasiva.
LaCora reflexionó sobre cómo esas lecciones siguen influyendo en su labor actual:
«El apoyo que nos brindó el personal, sumado a la reflexión sobre cómo defender nuestros propios intereses y cómo se producen los cambios, ha llevado a mi carrera actual».
Risen Christ también estuvo ahí para LaCora cuando necesitaba apoyo académico. Recuerda haber tenido dificultades con la lectura hasta que una profesora se tomó el tiempo necesario para hacer que el aprendizaje fuera divertido y reforzar su confianza. LaCora comentó:
“La hermana Peggy se tomó realmente su tiempo para entender el “porqué” y eso no lo olvidaré nunca… Se trata de encontrar a las personas allí donde están, y agradecí mucho que los educadores me acompañaran en mi proceso para convertirme en una mejor lectora.”
Hoy en día, el trabajo de LaCora refleja las lecciones que aprendió en Risen Christ: que el liderazgo comienza con el servicio y que el cambio duradero se inicia invirtiendo en las personas. Tal y como compartió con nuestro equipo:
“La donación de un benefactor es la chispa, y los educadores y los alumnos son la comunidad comprometida que va a generar un cambio duradero.”
